La Perra, novela escrita por Pilar Quintana.
Me enamore de Damaris desde el primer párrafo que la vi. Una mujer tallada por la indiferencia de la naturaleza y la violencia de un contexto social que le toco vivir. Como el pez en el agua nunca se dio cuenta de la presencia misma del liquido que la rodeaba. Lo llevo así, como el cielo que ves o la tierra que pisas cuando vives. Su conexión con el mundo moderno son las telenovelas y un teléfono celular que la mayoría de las veces esta sin saldo para hacer llamadas. Desde el lavadero en la casa que cuida contempla el mar azul quieto y azul, conociendo ya su monstruosa capacidad de tragarse la gente y escupirla semanas después descarnados y malolientes. No tuvo madre y no pudo ser madre. Una mujer reducida por la negación de una obsesión que la dominaba. Lo intento todo, unirse a un hombre proveedor; también una familia que sin tacto ni prudencia le recordaba siempre su imposibilidad de dar a luz. Adopto una perra, que termino siendo el vehículo para desarrollar una historia breve y triste.
Su expectativa se confunde con un mundo fantasioso, la maternidad como ideal de ser mujer. La perra resulto ser la anti tesis de sus aspiraciones. Allí germina la otra Damaris, la que estaba dormida. Observar que Chirli, repudió sus cachorros derrumbo sus fantasías, y rompió su proyección sobre un animal, otra vuelta de tuerca.
Todo esto en medio de un paisaje de porno miseria, un pueblo en ruinas, una trasfondo de tragedias con sabor agrio siempre. Novela sin duda genial por la crudeza de las escenas. Un par de lugares comunes macondianos, pero que la reconocen como heredera de una prosa calurosa y tropical.
